El próximo 15 de abril dará inicio en Córdoba la segunda edición del Congreso Internacional de Historia Mozárabe. En él se tratará el pasado, presente y futuro de las comunidades cristianas bajo dominio islámico. Una buena ocasión para la reflexión fundada en el pasado sobre hechos presentes. La iniciativa supone una interesante ocasión, en una España donde el revisionismo histórico forma parte del programa para el adoctrinamiento, como instrumento para construir el pretendido, pero velado proyecto totalitario de las llamadas corrientes progresistasglobalistas y sus agendas 20-30.

A pesar de que en el tiempo presente se presupone el interés hacia los colectivos diferentes y minoritarios, existe en nuestra sociedad un cierto desconocimiento sobre la realidad y significado de lo mozárabe. Y más allá del déficit producto de la patología educativa actual, existe una inocente confusión determinada por una cuestión de tipo etimológico del vocablo mozárabe, que remite de manera intuitiva a algo identificable con cosa de moros. Por esto a veces se confunde al mozárabe con el musulmán que habitaba en la España cristiana, cuya identidad es la de mudéjar; pero sin embargo, el mozárabe es lo inverso, es el cristiano que habitaba en la España musulmana entre los siglos VIII y XIII.

Existieron comunidades mozárabes en las ciudades de Toledo, Córdoba, Mérida, Sevilla y Zaragoza; también en las serranías de Córdoba, Granada, Hueva, Málaga y Sevilla, en la región levantino-murciana, al sur del bajo Duero y en el valle del Ebro.

No solo en España se puede hablar, al menos en lo sustancial, de mozárabes, pues en muchos de los territorios donde alcanzó la expansión islámica existieron grupos cristianos que persistieron en la continuidad de su fe, e incluso aún hoy en día se localizan minorías semejantes en lugares como Egipto, Iraq, Siria, Palestina, donde el islam es la religión de estado y por ello son sometidas a distintas formas de discriminación por razón de su credo.

Pero además del hecho religioso, participan en el fenómeno mozárabe otros aspectos de tipo antropológico, como los procesos de aculturación, asimilación, fusión y difusión que experimentaron nuestros mozárabes con el discurrir del tiempo. Cambios consistentes en la adaptación de aquella población autóctona hispano goda, preexistente a principios del siglo VIII, al nuevo patrón cultural del invasor musulmán, y de ahí en adelante su evolución en las sucesivas generaciones.

Aspectos culturales como la lengua, la indumentaria, alimentación, vivienda y las relaciones sociales o familiares, son elementos que responden al proceso de arabización determinado bajo las condiciones del dominio impuesto por el islam. La integración de la comunidad mozárabe en el marco económico de Alándalus supuso también la asimilación de otras tecnologías, técnicas de trabajo y patrones organizativos para producir bienes.  Con todo ello se formó la identidad mozárabe, un grupo social arabizado, pero no islamizado.

El discurso del congreso estará dividido en cuatro líneas temáticas y científicas: arqueología, lengua y literatura, historia y arte, y liturgia, en las que participarán destacados especialistas de cada materia. Así pues, dentro del programa tiene cabida todo aquello que hoy se nos hace presente acerca de hechos, modo de vida, ideas, lengua, arte, fe y creencias, propios ese grupo humano diferenciado en el seno de una sociedad dominante, que les impone su particular concepción absoluta del mundo. Desafortunada y sustantivamente hay mucho de esto en nuestros días, bajo otros predicados.

El Congreso de 2021, como el de 2017, está organizado por la Diócesis de Córdoba, el Cabildo catedralicio y el Foro Osio, y cuenta con una treintena larga de entidades colaboradoras desde los ámbitos civil, institucional, académico, empresarial y eclesiástico.

Para más información sobre el congreso puede consultarse en la dirección: https://www.congresoculturamozarabe.es/

© Fernando Garrido, 4, IV, 2021