Da igual el maldito virus. Dan igual las visicitudes que se presenten. Un Linares mermado, pero con un ambición atroz, volvía a hacer la “epiquísima” y se imponía en la tarde de ayer al Algeciras CF por 1-0 en el vestusto Linarejos, en la que era la reaparición del equipo después de la plaga de positivos que asolaba al cuadro azulillo y
que provocó la suspensión de la primera jornada de esta segunda fase del campeonato en la que tenía que enfrentarle al San Fernando en tierras cañaíllas.

Después de 13 contagios y sin apenas tiempo para entrenar y preparar el choque, las dudas del rendimiento del equipo eran latentes en propios y extraños. Pero este equipo lleva demostrando durante todo el curso liguero que la carga positiva la tiene en orgullo, ambición, compromiso, dignidad y en honor. Honor como el de José Cruz. El buen central cordobés pedía jugar después de perder a su padre el sábado y siendo el sepelio horas antes del partido, algo más inusual en esta categorías, pero que demuestra la gran unión y profesionalidad que hay en el equipo azulillo.

Con la baja de Rodri por sanción y de Marc Mas, que se recupera aún del proceso vírico, Alberto González daba entrada a Julio Gracia en pareja con un colosal Gabri Cortés en la media azulilla y a Neto por delante de Perejón.

El partido empezaba con susto para los locales. En el minuto 2, una mala salida de balón de Razak provocaba la ocasión más clara para el Algeciras, pero el tiro de Ubis era repelido por el ghanés en una gran intervención enmendando su error.
Poco a poco, los azulillos iban haciéndose acreedores del dominio del partido, inquietando la meta visitante sobretodo a balón parado, pero, una y otra vez, sin encontrar rematador.
Con poco más, se llegaba al final de los primeros 45 minutos con un público agradeciendo el esfuerzo de los suyos.

A los 10 minutos de la reanudación, el míster azulillo movía ficha dando entrada a la vez a Toni García, Peque y Chendo, cambios claves en el devenir del partido y que aportaban un imprescindible soplo del frescura al equipo.
Con el equipo empujando, con la cabeza y corazón ganándoles la batalla a las piernas y al cansancio, llegaba el delirio. Corría el minuto 71 cuando Peque peleaba un balón en largo de Dani Sánchez con dos defensores algeciristas, pero la pelota caía finalmente en pies de Chendo que, conforme le llegaba, batía a Vallejo de perfecta vaselina y con algo de suspense. El “tigre” corría a dedicarle el tanto a un emocionado Cruz en medio de la euforia tanto en el césped como en la grada.
De ahí al pitido final, otro partido para recordar con una afición que ya no aguantaba sentada y con un equipo que luchaba cada balón como si fuera el último.
El trencilla hacía sonar el silbato y se desataba el jolgorio. Puños en alto y manos rotas de aplaudir del respetable a su equipo, un equipo que hacía piña alrededor de un José Cruz que acababa arrodillado y emocionado.

Tres puntos de oro que dejan segundo al Linares con 36 puntos. Sin tiempo casi para saborear la victoria, el equipo pondrá mañana martes rumbo a San Fernando para jugar el partido aplazado de la primera jornada. Será el miércoles a las 17 Horas, fecha y hora fijadas por la RFEF sin consultar a los clubes.
Tocará recuperar bien las fuerzas pronto, aunque este Linares Deportivo ha demostrado ser capaz de todo.

¿Y si sí?…