Las restricciones impuestas en España tras la llegada del coronavirus han supuesto un desplome del 86% en la facturación de turismo internacional.

El turismo es uno de los sectores más importantes de nuestro país. En este sentido, su caída propicia severamente la crisis económica que esta sufriendo España. De acuerdo con el Banco Central Europeo, entre enero y septiembre, el país perdió 43.000 millones de euros en ingresos por turistas internacionales.

Estas pérdidas suponen un tercio de la caída del Producto Interior Bruto en España. Además, si comparamos este descenso con el de otros países, podemos observar cómo el impacto que ha tenido en nuestra economía es mayor que en otros estados como Italia o Francia.

La gran dependencia del turismo internacional ha provocado un gran impacto en la economía española, en parte causado por las numerosas restricciones impuestas por el gobierno de Sánchez e Iglesias. En este contexto, hay otros sectores que se han visto perjudicados por la reducción de la llegada de turistas, como es el comercio, la hostelería y el transporte, que dependen directamente de este sector.

Según los últimos datos del Banco de España, entre marzo y octubre de 2019, nuestro país ingresó más de 56.000 millones de euros gracias a la llegada de viajeros extranjeros. En ese mismo periodo de tiempo en 2020, tan solo ingresó 8.000 millones de euros. Esta cifra supone la pérdida del 86% de la facturación.

VOX ha presentado una Proposición No de Ley para ofrecer ayudas directas al turismo

VOX ha registrado una Proposición No de Ley para establecer un plan nacional de ayudas directas para empresas del sector hostelero, turístico y otros comercios que se hayan visto gravemente afectados por la pandemia del COVID-19. Debido a que España ha sido el país que menos ayudas directas ha dado a sus empresas durante la pandemia.

Algunas de las ayudas tratan de cubrir total o parcialmente las cuotas de arrendamientos del lugar del desarrollo de la actividad empresarial y facilitar ayudas directas que respondan total o parcialmente a los costes fijos derivados de suministros y tasas. Además de algunas ayudas determinadas en función de la facturación de esas empresas sometidas a grandes restricciones para el mismo periodo del año anterior.

En cuanto a los Expedientes de Regulación Temporal del Empleo en estos sectores, algunas de las propuestas proponen lo siguiente: prorrogar y flexibilizar los ERTEs de suspensión de contrato o reducción de jornada hasta la finalización del Estado de alarma o al menos hasta junio de 2021, revisable en función de la pandemia. Por otro lado, suspender, sin ningún coste, el abono de las cuotas de autónomos y cotizaciones de la seguridad social de empleados en ERTE mientras no se recuperen los niveles anteriores a la presente crisis y eliminar la exigencia, en relación con los ERTE, por la que se obliga al mantenimiento del empleo durante los seis meses siguientes a la reanudación de la actividad.