© Fernando Garrido, 27, IV, 2021

Recuerdo un viejo éxito musical muy tarareado cuyo estribillo repetía algo así como, “peerlas ensaaangrentaadas, flóores, pisoooteaaadas…”La canción relataba el misterioso asesinato en el que estaba envuelto un tal René, cuyo hilo indiciario eran unas perlas ensangrentadas y unas flores, y la, la, la, lá…

Recuerdo también, que ese hit de Dinarama sonaba muy a menudo en la cafetería de la pequeña Facultad, donde todos nos conocíamos como se conocen los habitantes de una aldea, y así, al son de pop nacional, la vida estudiantil discurría con armónica tranquilidad.

Sin embargo era habitual que cada cuando, en los lavabos apareciera una cruz gamada malamente rotulada en la pared. También sucedía que al día siguiente, la esvástica era sistemáticamente tachada, junto a una pintada de, “nacis fuera o “stop fascismo. Era según parece una “alerta antifascista”, un “punto de inflexión” o el “hasta aquí hemos llegado…”

Pero para todos menos para uno, la vida seguía igual.

Se sabía, que el autor de ambas acciones, tesis y antítesis, era un mismo individuo. No recuerdo bien su nombre, pero pongamos que se llamaba Pablo, Pedro, Iván, o mejor llamémoslo X.

X, para entendernos, actuaba como el niño que inventa a un amigo imaginario con quien compartir juegos. Pero en X la fantasía consistía en ser una versión patológica, por la cual se inventaba a un enemigo antagónico que lo odiaba a él y a todos, y con quien contender porque era “una amenaza llevada del discurso del odio…”

X, ante la ausencia del enemigo real, se desdoblaba en los retretes para re-crearlo y hacernos creer que existía entre las sombras, una siniestra amenaza surgida de las tinieblas de la historia, de la Guerra Civil y de las Guerras Mundiales, que debía ponernos en guardia porque había entre nosotros gente que  “amenazaba a la democracia, y los demócratas corríamos peligro de muerte… si no lo parábamos”

A pesar de todo ese peligro acechante, anunciado y debatido gráficamente en los lavabos, nadie notaba nada nuevo ni peligro bajo el patrio sol.

X con su discurso profético y salvador, no parecía ser demócrata, era según él un anti-fascista; rara especie que se define nominalmente por lo que niega y no por lo que se es.

X carecía de la natural intuición y conocimiento de las cosas, y no comprendía que ambas partículas remiten a una misma cosa. La impostura fascismo/antifascismo, son dos lados de falsa moneda. Cara y cruz totalitaria, con valor de cambio en el mercado de la miseria ideológica de la izquierda en España.

Aquel retrete en que X montaba su particular y dramático relato, andando el tiempo, se ha reproducido en el teatro de la cloaca gubernamental y su consiguiente eco televisivo y radiofónico.

La pueril pintada de WC y la canción “perlas ensangrentadas” han vuelto a sonar, parecen haber inspirado secretamente la trama del montaje dramático electoral en esta primavera. Gracias a ello finalmente vamos descubriendo los enigmas no resueltos en la letra de Nacho Canut y Carlos Berlanga. A saber: que René vivía en el Escorial y es enfermo mental, él era el instrumento, un facha nada más, y a los demócratas nos llegará el momento, nos dicen con sinceridad; a Pablo, Fernando y a la directora, tres tiros, tres balas los hacen callar; y Monasterio condena con evasivas: no sé, no sé, no sé, no sé…

Pero aún falta una clave, ¿qué hay de las flores pisoteadas? ¿Son acaso la pieza fundamental para averiguar el desenlace final?

¿Será de entre las flores de mayo, la rosa roja del Partido Socialista la pisoteada?, no sé, no sé, no sé, no sé… Dice el refrán que, “Roció fresco en mayo, dan vino a la viña y heno al prado”.