Afirma Santiago Abascal que no piensa pedir permiso ni perdón a Sánchez ni al garrapiñado ministrillo Marlasca, cuando quiere hacer o decir algo en público. ¡Faltaría más!: “Que pierdan toda esperanza si piensan que van a impedir que yo vaya a Ceuta. Voy y estoy con los ceutíes sin pedir permiso ni perdón al Gobierno”. Ha dicho bien alto y claro por cierto.

Del mismo modo y por la misma razón se nos ocurre a nosotros decir que aquí no damos ni por medianamente buena ni una sola de las medidas, ideas o especulaciones que ha dado a conocer públicamente usted, señor Sánchez, durante la presentación de su pitorreada “Agenda 2030 – 2050” el pasado día 20 de mayo en el Museo de la plaza del dr. Drumen de Madrid.

Como los españoles vamos a vivir más, y vida interior no tenemos ninguna, la jubilación quedará decretada a los 70 u 80 años según su agenda. Imagine ahora, sr. Sánchez, al ínclito José Sazatornil Saza dirigirse a usted y mirándole a la cara con sus ojos grandes oiga decirle: ¡Es usted un melón señor Hez o se lo hace! ¡eh!

Todo lo que diga o haga el señor Sánchez, el presidente español más fatuo de todos los tiempos de la historia peninsular, insular y ultramarina, es de entrada y por definición, una chorrada, o aún peor, una cag. Dicho este en forma de discurso, opinión o sesudo informe pituitario.

El señor Sánchez, “Sánc-Hez”, al que llamaremos a partir de ahora, sr. Hez para entendernos todos y aclarar bien su verdadera naturaleza e identidad, es el personaje nefasto más acre y retorcido del suelo patrio además de dignísimo heredero del alzado igual de imbécil sr. Zapatero.

¿Qué agenda es aquella en la que las notas de las principales páginas de su historia están borradas, manipuladas? ¿Qué agenda es aquella en la que se escribe con lenguas ajenas e ideologías prostituidas? ¿A qué cosa se le puede llamar agenda si lo que registra en sus páginas es revanchismo, odio, e invención? Sr. Hez siéntese en su pupitre y no haga más ruido.

En una ocasión parlamentaria el sr. Hez dijo que no entendía las palabras del presidente de Vox, una vez expuso en la tribuna sus ideas políticas respecto a la situación de la nación. “Mire usted, sr. Abascal, dijo, es que no entiendo lo que dice, no sé de qué habla”. ¡Esforzarse en entender nada que no sea yo mismo y lo guapo que soy!, para qué, debió pensar.

Algo parecido nos pasa a nosotros, señor Hez, cuando le oímos decir cualquier cosa a usted sr. Hez. Cualquier cosa que alcance a pronunciar o a ensuciar.

“Mire usted, sr. Hez, es que ni siquiera sabemos de lo que habla ni tenemos interés alguno en oírlo”. Sabemos que es usted un embustero bocazas cantamañanas que, y que como presidente que a usted le gusta ser de este país, que se denomina España por cierto, entérese, retuerce las cosas por todo, por nada, porque le da la gana, porque sí, porque no y también por si acaso. Ese es usted. Un retorcedor de metales además de enterrador.

Y porque todo lo que dice son sandeces presidenciales; mentiras y propaganda empapada en colonia barata. De modo que su agenda de brillantes y proféticas ideas, sr. Hez (SáncHez) métaselas donde le quepa o lléveselas con usted en el Falcon a la constelación de Orión y no se detenga hasta que llegue al vacío donde no reverbere nada que le suene en los bolsillos porque no es más que el sonido de un horrido viento lo que no deja de taponar los oídos de todos aquellos a quienes, de un modo u otro, puedan llegar sus palabros y mugidos.

El análisis de los retos que tiene España en los próximos treinta años comienzan, inexcusablemente, sépase, por olvidar su existencia; la suya propia sr. Hez, y a toda su parentela, biológica, ideológica y política. 

Y una vez bien conseguido propósito tan urgente, los españoles reconstruiremos la unidad de la nación. De la España presente y futura que usted sr. Hez, ha fragmentado con las tretas más infectas; que usted sr. Hez ha fracturado con ganas social y políticamente, y casi roto del todo con la ayuda de las gallinas cluecas del maloliente gallinero que es el palacio de la Moncloa y que casi nunca ha dejado de serlo.

Y luego haremos las cosas bien para llegar al 2050 como pueblo unido y enriquecido por una dilatadísima historia de logros y conquistas en los que usted solo ha echado basura, odio y separatismo cerril.

Mientras usted hablaba sr. Hez, la atenta mirada de sus cuatro gatitas a amaestradas vicepresidentas: la primera, Carmen Calvo con más mala leche en las venas que un cepo enterrado; la taimada Nadia Calviño, (casi tanto como usted mismo); Yolanda Díaz, la siesa, y Teresa Ribera, la nueva, y de las también presidentas, una del Congreso de los diputados y la otra del Senado, Meritxell Batet y Pilar Llop, respectivamente, babeando todo el rato estaban de forma pavloviana. 

En realidad no era posible que hicieran otra cosa. Sabido es. Un buen detalle tuvo usted por cierto,- debió ser usted, quizá su “machaca” Iván Redondo, de dar instrucciones para que la gitana María Jesús Montero, no apareciese por allí vestida de lagarterana royendo algunas palabras ni la otra Montero con sus hijes en la braza.

Se le da bien ser optimista sr. Hez, en realidad se le da todo bastante bien sr. Hez. Todo menos ganarse el respeto y la dignidad de una nación y de quienes no estén presos de la jauría patibularia que usted comanda, arrechucha y representa cada día de cada semana.

Finalmente, (para qué nos vamos a detener en los detalles); las 35 horas de trabajo a la semana métalas en una alcancía y el teletrabajo en una lechera. Hágase uno o dos slot con los euros que saque de los filetes de cartón de su amigo Gates, y en una tartana cargue todo lo demás.

Luego con su característica sonrisa de conejito tonto en la cara, invitó al final de la presentación, a dialogar a todo el mundo para “ganar el futuro” y olé. 

“Ganar el futuro”, eso dijo. Usted sr. Hez que esta haciendo todo lo posible por destruir el presente y emborronar el pasado como siempre lo hacen los líderes de alcantarillado.

Y dialogar dijo también. ¿Dialogar como usted hace señor Hez? ¿Sabe acaso lo que es dialogar sr. Hez?, ¡Cara tiene usted … sr. Hez! Dialogar haciendo pompas de jabón con humo negro en un porrón. ¿No?

Y entérese señor Hez, lo que España entera quiere es que en el año 2030 ni el aire pueda transportar una brizna de virus que se acuerde de que alguien tan fatuo existió alguna vez.

No espere a mañana señor Hez. No espere más. ¡Esfúmese! 

¡Váyase usted y su agenda a hacer puñetas de una vez sr. HEZ!