© Fernando Garrido, 22, IV, 2021

Las nuevas puertas en bronce de Antonio López para la en la fachada y plaza de Santa María de la Catedral de Burgos, tanto a nivel local como nacional, no dejan de ser noticia de ida y vuelta declarativa.

En los últimos días, agotada ya en parte la populista munición de manifiestos, firmas y proclamas contra la colocación de las puertas, va aflorando con fuerza la oposición al proyecto en forma de chulesca amenaza de plazuela.

Efectivamente, a instigación de parte, según parece, la UNESCO y su subalterno el ICOMOS, amagan con retirar a la Catedral de Burgos la categoría de Patrimonio de la Humanidad.

¿Será, un “ya no te ajunto” que dicen los nenes?…, por Dios ¿he dicho nenes con “e”…? Pero, sosténganme el cubata por favor, que no he oído bien lo anterior: ¿Amagan con degradar a una de las más singulares y ricas catedrales de Europa, producto de ocho siglos de esfuerzos espirituales, artísticos e intelectuales? Pero qué quincallería es esa, ¿Me dicen que, unos señores bostezantes desde París, van a decir que la Catedral de Burgos ya no es patrimonio de la humanidad? ¿De qué de súper poderes están investidos esos máquina, para borrar ochocientos años de arte e historia? ¿Será este otro caso más de desmemoria histórica disolvente? Qué disparate.

Creo que algún día esas instituciones repletas de ganapanes de lujo, deberían dar cuenta de su falta de trasparencia y de su interesada laxitud o su ferocidad in vigilando, según convenga, con independencia de una fundada crítica racional sobre asunto tratado. Ya veremos en qué queda la cosa.

Lo atroz del caso es que la parte denunciante es pura cepa burgalesa que beben los vientos -y quizás demasiado néctar- por conservar los tristes y maltrechos portones de madera. Una lástima porque lo que debería ser para todos una de las grandes apuestas, digna de orgullo, lo han convertido en un problema que salpica con basurienta polémica la tristemente aminorada celebración del VIII centenario catedralicio; convertida en victima singularísima del virus chino y la nefasta gestión que Europa y sus Estados, particularmente el español, están haciendo de la crisis sanitaria y económica.

Así, lo que había sido soñado como “el gran año para Burgos”, para su proyección nacional e internacional, la fatalidad vírica lo ha arruinado casi por completo. No se engañen, esa es la neta realidad y debería ser afrontada como tal, pues casi ninguna de las expectativas puestas en el acontecimiento se cumplirán. Prácticamente toda la programación y eventos de carácter temporal, quedan reducidos al mínimo impacto. Sin embargo, el proyecto de las puertas es uno de esos elementos cuya perdurabilidad en el tiempo será testimonio permanente y secular del centenario, para la contemplación y el disfrute de propios y visitantes.

El discutible prestigio de esas organizaciones, dependientes de la ONU, la UNESCO y el ICOMOS, está también en juego. Y por cierto, sobre la Catedral de Burgos tienen publicado en sus web que, “es la primera catedral del Gótico pleno de la Península Ibérica, que sirvió de modelo a las siguientes catedrales góticas del Reino Castellano-Leonés. Es la única catedral gótica en España que posee de la declaración Patrimonio de la Humanidad como edificio independiente, no como parte de un centro histórico.

Pues eso, ahora que se lo quiten… Recuerdo un cómico y castizo aforismo de tiempos autárquicos, que decía así: “si ellos tienen ONU, nosotros tenemos DOS…”. En este caso serían tres, los bronces de Santa María, para mayor gloria de la fachada oeste del Templo burgalés. Sinceramente, creo que no se atreverán, porque no tienen ni uno, ni dos… bemoles. Así que, hagamos hablar a la Catedral y cantémosles aquel célebre chotis en que se dice:

 Pichi, el chulo que castiga
 a los Portillos en la plazuela…
 M'nhas transtornao... eres un sol
 Ponme un chalé, dame un renard
 Comprame un roll...
 Anda y que te ondulen con la "Permanén"
 Y si te sofocas tómalo con seltz
 Que lo que es a mí no ha nacido quién….