Hace muy pocos días, (horas), las palabras públicas de la ministro de Igualdad Irene Montero, llegaron al sumun de la ignorancia, de la vergüenza nacional y de la imbecilidad palmaria, escandalizando a España entera, cuando en un mitin de carácter electoral, la señora ministro hizo desvergonzada ostentación de un analfabetismo nunca visto ni oído, ni dentro ni fuera de nuestras fronteras, ni a lo largo de los siglos de historia, ni de España, ni del mundo.

https://youtu.be/mEe6muKNSmA , véase en cualquier red social.

No es, no obstante, la primera vez ni la única, que el mal llamado progresismo, a través de sus próceres más conspicuos, salpica de inmundicia lingüística el aire que respiramos, a pesar del filtro del obligado bozal, y ensucia y perjudica gramaticalmente a España entera, al pueblo, a los poderes del Estado y a las personas de forma individual o colectiva, con su “neo lengua” menguada y analfabeta: “españoles y españolas”, “nosotros y nosotras”, “portavoz y portavoza”, y ahora “hijos, hijas e hijes” o “niños, niñas y niñes”. La mendacidad de las mentes así, superlativamente cretinizadas, ha alcanzado, finalmente, su máximo esplendor y grandilocuencia.

Jesús Laínz, abogado, escritor santanderino y articulista en “Diario digital”, autor de “Escritos reaccionarios”,  (libro muy recomendable por cierto), lo ha descrito así en su cuenta de twiter: “Que esta pobre chica se siente en el Consejo de Ministros demuestra que España ha alcanzado el punto más bajo de su milenaria historia”.

Jorge Bustos, escritor y filólogo, autor de “Asombro y desencanto”, lo narra de esta otra manera: “Un historiador en 2045 rescatará este video y a partir de él fijará la profundidad exacta de la sima intelectual en la que llegó a caer la izquierda española de gobierno”.

Antonio Pérez Henares, periodista y ex contertulio en varios programas informativos de televisión nacional y autor de “Tiempo de hormigas”, habla así: “Irene Montero es tonta. Simplemente tonta. Tonta perdida. Nada tiene que ver en ello su condición de mujer. Es tonta “per se”. Por su mismísima, exclusiva y personal tontuna tridimensional. En “a”, en “e” y en “o”.

¿ Va España por buen camino ?

Y ahora sepamos dónde estamos y a qué debemos atenernos. La palabra oclocracia viene del griego ὀχλοκρατία (“ochlokratía”, poder o gobierno ejercido por la muchedumbre, poder de la masa, del populacho). Palabra que se compone de ὄχλος (ochlos, masa, muchedumbre agitada, gentío). La raíz de κράτος (“krátos”, poder, fuerza, dominación. Dominación política) y el sufijo -ía …

Los españoles estamos gobernados por una Oclocracia,- salta a la vista-, desde hace décadas, aunque pudiera parecer otra cosa si lo vemos superficial y aparentemente a través del espejismo de la modernidad, el progresismo y el bienestar general en el que pudiera parecer que venimos estando instalados. Habría mucho que hablar sobre ese hipotético “bienestar social” y “progreso”; y sobre todo, del lugar, ya socialmente fracturado, al que nos esta conduciendo.

En efecto, el pueblo, la muchedumbre, la masa, ejerce su derecho al sufragio universal cada determinado periodo de tiempo y hace que el Parlamento y el Gobierno esté ocupado por la primitiva y genuina representación de esa votación. Eso les otorga legitimidad democrática general y al mismo tiempo complace a las mayorías. Pero es nefasto.

No conviene olvidar que, por lo general, de un 35% a un 45% de la población con derecho a voto, suele abstenerse de acudir a las urnas. A veces ronda o supera el 50%. El resultado, bien patente es que, hasta ahora, el poder Ejecutivo y Legislativo esta ejercido por las personas, (con título y sin título) del nivel más bajo y menos cualificado para sustentar la eficacia y la responsabilidad que requiere una tarea gubernativa. Véanse a las señorías Montero, sin ir más lejos. (Especialmente a la “portavoza”)

Ni se oculta ni se disimula la incapacidad política que supone semejante hecho, pues todos los días, tanto el pueblo idiotizado por las televisiones de difusión nacional, como sus representantes públicos, hacen ostentación de esa licuada y analfabeta calidad de servicio a través de unos medios de comunicación igualmente bajunos, manipuladores y abiertamente mentirosos; (sálvese el que pueda).

Esa es, igualmente, la razón por la cual VOX, y otros posibles nuevos partidos o políticos, considerados en singular, con nuevas ideas, deben concitar la pretensión de luchar por sustituir la deriva, ya sin arreglo posible, de los mal llamados partidos progresistas, globalistas o de ideología izquierdista. Especialmente al dichoso “pesoe-pesebre” del que ya todo el mundo esta más que harto. 

Es imposible que un partido político pueda llamarse progresista a sí mismo dando el visto bueno a la conjugación de sustantivos, perpetrando la ominosa falta de respeto que supone decir sin que se les caiga al suelo la cara de vergüenza: “escuchados y escuchades”, “niños, niñas y niñes”, y ahora “hijos e hijes”, o enajenaciones semejantes en un idioma como el español, perfectamente estructurado desde hace siglos y en el que se comunican mas de quinientos millones de seres humanos a uno y otro lado del océano. (Referencia obligada es mencionar a la RAE en este punto, que con la excusa de proclamar que no es su obligación corregir el habla, da por bueno el uso de unas aberraciones lingüísticas que van a terminar por autorizar el ladrido perruno como mejor forma de comunicación, a fin de cuentas ya conviven en el domicilio 24 horas al día y algunos hasta comparten la cama. ¡Ah!, si Don Lázaro Carreter levantara la cabeza).

La mayoría de los gobiernos del mundo occidental están así constituidos sin solución de continuidad, pues es la masa en cada país la que manda, la que ejerce, al bulto como quien dice, su poder de decisión, tal como ya escribiera en el año 1930 Ortega en su conocido trabajo “La Rebelión de las masas” y, bien sabido es, que no hay nada más irreductible que la ignorancia, la idiotez y la imbecilidad.