El Linares Deportivo se imponía por 2-0 en la tarde de ayer al Córdoba CF y se llevaba el duelo de “hermanos” tras 13 años sin que ambos conjuntos coincidieran en competición oficial. Los azulillos daban un golpe en la mesa y se sitúan en la zona noble de la clasificación a costa de un Córdoba inmerso en una crisis de resultados que puede provocar la destitución de su entrenador, Juan Sabas, como ya se apunta desde algunos voceros de la ciudad califal.

El técnico Alberto González hacía cambios en su XI con respecto al partido intersemanal ante el Recreativo de Granada. El más significativo, el debut como titular en el lateral izquierdo del cantenano Edu Oléa, que cuajó una gran partido. En su misma banda por delante, Isra, el otro canterano de 19 años, que posteriormente sería clave en el devenir del partido.

El choque empezó sin dominador claro y con el típico “tanteo”, pero al Linares últimamente no le hace falta generar mucho peligro para hacer daño a su rival. Así, en el minuto 17 abriría la lata. Un centro envenenado de Toni García lo recogía en el borde del área chica el más listo de la clase, Hugo Díaz, que, anticipándose a su marca y picándola de cabeza, subía el primero al electrónico del vetusto Linarejos. El delantero cordobés suma ya tres goles con la zamarra azulilla.
El Córdoba estiraba líneas, pero fue otra víctima más del entramado defensivo azulillo, donde todos corren y todos se sacrifican y de una dupla de centrales, Cruz-Josema, infranqueable. Aún así, los cordobeses, con el presupuesto más alto del grupo y lleno de jugadores de superior categoría, tuvieron en el minuto 29 la oportunidad de empatar en las botas de Piovaccari, pero el disparo del italiano salió lamiendo el palo derecho de la portería de Razak.

Tras la reanudación, los visitantes salieron, como no podía ser de otra manera, con más descaro en busca de la portería rival, teniendo la ocasión más clara de todo el partido en el minuto 48, cuando el disparo, de nuevo, de Piovaccari se estrellaba en el larguero del marco linarense. Lejos de encerrarse, el Linares seguía con su estilo de juego. Y llegaba el minuto 65. En su particular homenaje a “El Pelusa”, Isra hacía una jugaba maradoniana en medio de una nube de jugadores cordobeses y era derribado en el borde del área. Penalty claro que transformaba Marc Mas, dejando el partido prácticamente sentenciado en favor de los mineros.
De ahí al pitido final, un quiero y no puedo de un Córdoba que tuvo ocasiones para acortar distancias, pero que se dio, una y otra vez, de bruces con el muro azulillo.

Victoria de prestigio de un Linares Deportivo que cierra su semana fantástica con dos victorias en cinco días y que aúpan al cuadro minero a la 3ª posición de la tabla con 10 puntos, empatado con el segundo, el Real Murcia.

¿Y por qué no soñar?